No podíamos ser otra cosa

Sin importar el estilo, ni la magnitud de cada trayectoria. Por todos los que hemos hecho del arte nuestro pecado y nuestra redención. No por ambición, ni por aplausos, sino porque, sencillamente, no podíamos ser otra cosa. Mi gratitud hacia aquellos coreógrafos y compañeros que, con una sola oportunidad, nos hicieron profesionales; una oportunidad queSigue leyendo «No podíamos ser otra cosa»

El vestido azul

Cuando tenía unos 16 años mi madre me hizo un vestido largo. Y no, no era para un evento. El motivo era que yo quería bailar con Fred Astaire. Y para irme preparando, ya ves tú qué tontería, me hice primero el vestido antes de saber si aquel deseo podría realizarse. Hoy me sonrío anteSigue leyendo «El vestido azul»

Los bailarines del Arnau plantan la función

A propósito de una crónica de Josep Sandoval publicada en La Vanguardia el 20 de marzo de 1988. El mundo de las variedades tenía sus propias leyes. No estaban escritas, pero todos los que trabajaban en aquellos teatros las conocían perfectamente. Una de ellas era sagrada: el horario. En el Paralelo barcelonés, con funciones doblesSigue leyendo «Los bailarines del Arnau plantan la función»

Come. Duerme. Baila

¿Recuerdan la idílica Come, reza, ama? Aquella espiritualidad de postal choca de bruces con una realidad mucho más oscura que el cine, a veces, también se encarga de mostrarnos. Hablo del documental A Beautiful Tragedy, sobre Oksana Skorik en la escuela de ballet de Perm, grabado cuando todavía no era la estrella internacional que esSigue leyendo «Come. Duerme. Baila»

El escenario no es una valla publicitaria

Uniformar a los alumnos con el logo de la academia sobre el escenario es, probablemente, uno de los errores más normalizados dentro de ciertas exhibiciones de danza y formación artística. Y lo es tanto desde el punto de vista estético como pedagógico. A nivel visual, el impacto suele ser claramente contraproducente. El escenario trabaja conSigue leyendo «El escenario no es una valla publicitaria»