Sin importar el estilo, ni la magnitud de cada trayectoria.
Por todos los que hemos hecho del arte nuestro pecado y nuestra redención.
No por ambición, ni por aplausos, sino porque, sencillamente, no podíamos ser otra cosa.
Mi gratitud hacia aquellos coreógrafos y compañeros que, con una sola oportunidad, nos hicieron profesionales; una oportunidad que supimos aprovechar.
Fueron nuestra inspiración y nuestro cauce.
Who could ask for anything more?

Gracias por «Cabaret» y «Liza with a Z»… «Sweet Charity», and «All that sh*t».

El hombre que convirtió una silla en un referente escénico por sí misma.
Imitado. Explotado sin permiso. Plagiado.
Feliz aniversario, mister Fosse.
No soy cien por cien Fosse. Ni siquiera un cincuenta por ciento.
Admiro su genialidad y la arquitectura de su lenguaje coreográfico.
Pero no todo lo que creó me ha emocionado, ni como bailarina ni como creadora.
Precisamente por eso mi admiración es sincera: no nace de la devoción, sino del reconocimiento.
Porque, a Fosse, lo que es de Fosse.
Si es extraordinario, no suele ser fácil. Y si es fácil, rara vez es extraordinario.
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