Followers y lavadoras

Hay anécdotas que explican mejor una época que muchos ensayos. Hace años, mi amigo Javier de Campos me contó que, trabajando en un famoso programa de televisión, había escuchado la mayor ovación que recordaba. No era para un artista. No era para un presentador. Era para una lavadora. Aquella imagen nunca me ha abandonado. Porque,Sigue leyendo «Followers y lavadoras»

Las orejas de Mickey: la trampa de la precariedad

Llegará un día, si no lo hace ya, en que trabajar en un musical de franquicia no dé ni para un sueldo digno. Y aun así, seguiréis aceptándolo. Porque, cuando se trata de intentar recuperar a cualquier precio la inversión de años de estudio, cualquier oportunidad parece mejor que ninguna. El nivel de las produccionesSigue leyendo «Las orejas de Mickey: la trampa de la precariedad»

El arquitecto de Dios

Gaudí ha sido llamado el arquitecto de Dios. Pero la noche de la Sagrada Familia nos recordó otra cosa: que incluso Dios necesita un director artístico. Es difícil ignorar la emoción que produjo la visita del Papa en el marco irrepetible e inimitable de la gran noche de la Sagrada Familia. Decía alguien en televisiónSigue leyendo «El arquitecto de Dios»

El vestido azul

Cuando tenía unos 16 años mi madre me hizo un vestido largo. Y no, no era para un evento. El motivo era que yo quería bailar con Fred Astaire. Y para irme preparando, ya ves tú qué tontería, me hice primero el vestido antes de saber si aquel deseo podría realizarse. Hoy me sonrío anteSigue leyendo «El vestido azul»

El Paralelo fue una construcción colectiva

Escuché recientemente en ‘l’Altaveu’, un magazine de RTVE Cataluña a la señora Chelo García-Cortés afirmar que sin una determinada vedette el Paralelo no habría existido nunca. Discrepo. La grandeza del Paralelo no fue mérito de una sola vedette ni de una sola persona. Conviene recordar que el Paralelo ya era un referente mucho antes deSigue leyendo «El Paralelo fue una construcción colectiva»