A veces, los vídeos cortos de Facebook se saltan la orden de alejamiento que tengo interpuesta contra ellos, expresada con un “NO ME INTERESA” marcado en el feed del algoritmo. Me refiero a ese contenido de procedencia asiática en el que se ha pasado de infantilizar a la mujer adulta —rodillas y pies en orientación cerrada, actitud de vulnerabilidad, solicitando protección— a convertir a las niñas en modelos de pasarela con stilettos. Las enseñan a caminar y posar con un lenguaje corporal impropio de su edad. Es una aberración sexualizar a una niña con un símbolo que es objeto de un culto oscuro por parte de los fetichistas. Una manera infame de promover el onanismo más perverso.
Y no, no es una opinión lanzada al azar: es una convicción basada en conocimiento tanto antropológico como educativo. Vaya, que los tacones —inventados por los antiguos carniceros egipcios para no mancharse los pies de sangre, que después pasaron a eliminar la suciedad de los vestidos barrocos, hasta convertirse en signo de estatus, además de objeto usado por cualquier chica del desplegable de una revista para hombres totalmente desnuda y, por supuesto, en el baile, como el famoso heels dance— ahora son el capricho de unas niñas cuyos padres se han dejado arrastrar por el poco juicio con el argumento de “es lo que ella quiere”… si se siente bien o está preciosa.
Puestas a desear algo que no les corresponde, se me ocurren más temas innombrables por la decencia de esta publicación. Si ha de ser modelo adulta, que lo sea cuando le corresponda, pues aquí estamos siempre observando el trato de la infancia arrebatada, como los matrimonios de otras culturas. Que las principales redes sociales permitan este uso indiscriminado de vídeos de menores en actitudes adultas es mucho más que hipersexualización: es pornografía blanda para mentes duras.

Como padres, fracaso. Como profesores, explotación y vergüenza. Y como gestores de redes, tanto que censuran el contenido sexual, pues aquí lo tienen de libre acceso: son necesarias leyes restrictivas. El algoritmo debería funcionar por ética y no por clics de degenerados.
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