La Magia de la Idea Visceral

Hay cierta magia cuando tienes en mente un negocio visceral. Solamente sucede una vez en la vida. Hace unos años, tuve una idea de negocio. Se la conté a alguien con todo lujo de detalles. No era solo una visión, era un proyecto. Viví, visualicé y razoné, intensamente el proceso y su culminación con éxito.

Sin embargo, al acabar, dije: «Olvídalo». Es tan revolucionario que nos copiarán a lo cutre. En el camino, la lucha por mantener la calidad y los imprevistos, además de la esperada envidia, nos harán perder el sueño. Siempre puede surgir quien pregunta: ¿Y si es tan bueno, cómo es que nadie lo ha hecho antes? La respuesta es: falta de imaginación, riesgo económico, incapacidad de gestión y falta de confianza en tener un equipo adecuado.

Nadie lo ha hecho y nadie lo hará. Eso también es un éxito: no morir ni con él ni por él. Esta perspectiva la aplico también a algunos guiones: no merecen ser usados a medias. No es ego, es sentido común, es cálculo de energía y de probabilidad de problemas consecuentes.

Desde la perspectiva del espectáculo, he aprendido a analizar el mundo: Sin purpurina. Sin luces. Sin afán. Sin retos. Y a través de esa perspectiva siempre he sabido, desde muy joven, que si algo o alguien no es para mí, debo pasar de largo y dar las gracias por no insistir. Cuando he insistido, no ha salido bien.

Pero la idea sigue ahí cada vez que paso por el lugar y vuelvo a desistir: Me he hecho mayor para aventurarme sin garantías.

TV3 Això és massa – Poker de Ases

Hay personas que no entienden que me guste trabajar. Desde mi madre que creyó, hace unos 15 años, que ya era suficiente, hasta las amigas que cobran una jubilación que yo nunca obtendré. Precisamente por eso, por arriesgarme y hacer cosas donde nadie hizo nada. Por no escuchar cantos de sirenas y trabajar duro aunque sin condiciones laborales seguras. No me quejo. No me arrepiento. Bendigo mi entusiasmo y modo de hacer las cosas. Estoy viva y mientras no me falle el cerebro siempre habrá algo nuevo que crear y con lo que sorprender, pero ahora mi vida es más corta, experimentada, y vale más.

He tenido dos socios honrados: Ángel Amar, con mi ballet Elite`s Show, que valoraba mi limpieza de ánimo e ilusión pero que ya estaba cansado y de vuelta de todo, y Pino D’Angiò. Pino se murió el año pasado dejándome como única representante legal de una obra teatral musical inmensa, que a decir verdad, me viene grande en términos de mover la maquinaria, pues de eso se trata; llamar a puerta fría en el negocio del espectáculo. Estoy desconectada de un gremio lleno de ínfulas, en el que no sigo los protocolos, y a pesar de la experiencia que debería ser un plus, si el nombre no resuena, no soy nadie.

El dilema de mi camino: He vivido aventurándome sin garantías y con pocos partenaires a la altura de mi lealtad. Ahora mi corazón exige un cambio de rumbo, porque lo que realmente quiero es conseguir esas garantías y asegurar una vejez de satisfacción y no de frustración. Y eso, además de tener una vida por detrás significa dinero, el que merezco que me paguen ni más ni menos, cada vez que pienso algo que va a funcionar. No me hago ilusiones. Tampoco me rindo. Simplemente, si tiene que ser será.


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Publicado por Carolina Figueras Pijuán

Directora artística. Coreógrafa & Creadora. Educadora. Experta senior. Autora del libro 'Memorias de una corista'.

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