Tommie, in memoriam

Tommie, In memoriam.

He dejado pasar unos días, desde que una mañana recibí un whatsapp donde una compañera me comunicaba el fallecimiento de Geraldine Thomas Buckland conocida como ‘Tommie’. Ha sido un mazazo.

En mi libro cuento cómo la conocí en 1982 en los ensayos de Ricardo Ferrante, cuando ella imitaba a Liza Minelli en ‘Cabaret’. Hacía un número de alcohólica en una escalera. Otras la quisieron emular… ella era única y, como sucede siempre, la primera es la mejor. En 1984, entré como bailarina en el Teatro Arnau al pasar la prueba que me hizo para la revista ‘Siempre contigo’. A Tommie le debo el haber conocido a una de mis compañeras y amigas más queridas en la época del Arnau y hasta la actualidad, Caterina del Rossi. Haber convivido con grandes profesionales del baile, de aquella revista: Wendy Newman, Rubén Olguin, Sofia Fernández, Jorge Carreño, Gabriela Maffei, Leigh Cough que era la capitana, con las vedettes Ondina y Alicia Tomás. El ambiente era muy cómodo y familiar. Los números: el titulado ‘Sitges’, un cancán, una escena mexicana y uno muy bonito que era una alegoría de la fuente de la Plaza Real de Barcelona. Eso sí, el señor Urbasos, durante aquella primavera e inicio de verano de 1984, nos pagaba cheques sin fondos que íbamos trampeando cada semana, hasta que la situación se hizo insostenible y algunos nos marchamos. En mi caso volví como capitana de ballet a la empresa Colsada.

También participé en su ballet ‘Too hot to handle’, en el restaurante y espectáculo ‘El jardincillo’ que estaba en la carretera de Logroño en Zaragoza, muy cerca del emblemático Pikolín en la Navidad de 1986. Pasamos momentos divertidos y entrañables como en la Nochebuena en los apartamentos Aida de Zaragoza, donde tanto ella como su marido y los niños más los componentes de ballet, cenamos unos bocadillos y naranjas, porque todos los restaurantes y bares estaban cerrados. Sin quejas ni dramas, fue la Navidad, de todas las atípicas que me ha tocado vivir, la que más. Tommie, era muy querida y conocida entre todos los bailarines y artistas. Tenía un repertorio que me gustaba mucho en especial su coreografía ‘Maniac’ de la película Flashdance. Hacía un vestuario moderno y tenía muy buenas ideas como estilista que más tarde puso en práctica para el ballet español de su hija Geraldine.

Hubo una temporada que frecuentaba su casa, y salíamos con sus hijos pequeños Geraldine y Joaquín a ver teatro infantil y a merendar. La primera y última vez que pisé el escenario junto a ella fue en una gala con Máximo Hita, haciendo Cabaret en una sala de la zona alta de Barcelona, debía ser en 1988.  En aquella gala conocí a la estimada compañera Esther Guilañá que estuvo conmigo en la formación de mi primer ballet y las dos juntas estuvimos acompañando por mucho tiempo a los hermanos Calatrava. El último trabajo que vi de ella era una obra en 1994, donde había coreografiado para Ángel Pawlowsky, ‘Esto no es Broadway’, en el teatro Arnau. Después, el teatro cerró para siempre. Más tarde supe que interpretaba un papel en el musical ‘Ángels’ de Ricard Reguant, con Ángels Gonyalons en el teatro Tívoli, pero el día que fui a verla, ella estaba lesionada y no actuaba.

Como tantos profesionales de primera línea, se fue apartando del mundo laboral, primero marchando de Barcelona a Lleida y después a Tenerife. Tenía muy claro por lo que valía la pena luchar y cuando no hacerlo.

En 2012 quedamos para comer con Alexia, en Barcelona. Nos hicimos fotos, nos reímos, era genial. Luego se volvió a Tenerife donde residía. Alguna vez hablábamos y fue ella, precisamente, quien me disipó todas las dudas sobre la posibilidad de someterme a la cirugía de prótesis de cadera. Me dijo que estaba encantada, pues lo mismo, resultó muy bien.

Hemos sentido un gran vacío, los referentes tanto humanos como profesionales de Barcelona de los 60, 70 y 80 van desapareciendo, silenciosamente.

Estas fotografías son de su perfil público de Facebook y la de Cabaret es de mi amigo Máximo Hita. El publicarlas, es una cuestión de respeto a su memoria y para quienes no la conocieron. Tommie, trabajó con los queridos Gin-Pak, Gino Minetto y Paco Navarro, también participó en la famosa comedia musical ‘Los ángeles de Via Venetto’ con Cassen, Florinda Chico, Pepita Ferrer y otros artistas singulares, a principios de los 70. Más no puedo añadir pues no estaba allí, son historias del teatro musical de Barcelona que se van contando unos a otros.

Solamente me queda, dejar constancia de la gratitud y el afecto, al compartir esa parte del camino.


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Publicado por Carolina Figueras Pijuán

Directora artística. Coreógrafa & Creadora. Educadora. Experta senior. Autora del libro 'Memorias de una corista'.

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