Chen, plumas, tetas y variedades sentenciadas

(Todas las fotografías y programas originales de mi propiedad, que aparecen en este blog, han sido o serán donados futuramente a 2 instituciones municipales, artísticas e históricas de Barcelona)

AVISO IMPORTANTE: Si alguna persona no desea aparecer, se puede poner en contacto conmigo y su cara será pixelada.

Ayer ví CHEN, «el cabaret de los pobres», que está disponible en RTVE Play.

Manolita Chen y su teatro chino, es un documental que refleja la historia de muchos artistas. Nuestras vivencias laborales son paralelas en cierta época y lugares comunes pero hemos pasado por realidades distintas. Este tipo de vida de portátil y de estructura de espectáculo de varietés no tiene nada que ver conmigo. Como tampoco lo tiene «El Molino» por mucho que las compañeras que han trabajado allí hayan sido mujeres modernas, profesionales y decentes como la que más. No hubiera realizado mi profesión así, en un portátil ni por dinero ni por ilusión. Digamos que «vivir en una caravana» para ahorrar o dormir en el autocar por tener que cruzar el país en unas horas justas para llegar a la siguiente función, no compensa, la juventud lo permite pero la madurez lo paga. Claro que he dormido en autocar, y viajado en día libre que está prohibido según los convenios, pues siempre hay un empresario dispuesto a hacer doble caja con las debilidades profesionales, no reguladas y silenciadas, de los artistas.

Algunos comentarios en el documental señalan al fin de la dictadura y al destape como muerte de la revista… incluso se afirma que el destape fue la puerta de entrada de los intrusos. Estos, los malos artistas han existido siempre. Ahora, pregunto por aquellos vendedores de playbacks en cinta “open reel” de gran magnetófono, que enseñaban a hacer striptease a chicas sin oficio ni beneficio, sin más futuro que aprovechar el tirón con un cuerpo bonito. Tantas, distraídas con cantos de sirenas, otras llevadas a negocios más lucrativos… y alguna, afianzando un buen matrimonio o cambiando de vida, una de día y luz a golpe de despertador, con horario establecido y sueldo seguro. Yo no juzgo a nadie, cada peseta ganada en las sombras de una profesión sin garantías y que a nadie importó fue bien ganada.

Las varietés y sus circunstancias; en el documental surge la idea de que la televisión era el mal de todo espectáculo en directo. Era también el perenne lamento y la justificación por la falta de audiencia del empresario Matias Yáñez “Colsada” en los años 80, en definitiva: la decadencia del género. Este empresario que tenía la sartén por el mango no hizo nada más que quejarse, obligar a los bailarines a cargar y descargar los camiones con los decorados y baúles de vestuario, permitir comisiones a costa de bailarinas principiantes y también menores de edad que venían de Inglaterra ( como otros) y atesorar propiedades, en lugar de modernizar su parcela de la Avenida del Paral.lel.

Luego está el tema de las coristas; excepto Isabel Serrano, actriz, que conocí en persona como buena bailarina, relatando la dinámica de la gira, en este documental se ven chicas y señoras que «se movían» pero se nota que no hicieron una clase de danza en su vida. Pasearse en la pasarela y disfrazarse acorde con la temática de los números, está muy lejos de una corista profesional capaz de bailar todo. Hay mucha barra de ballet y dinero gastado para aprender a bailar.

Otro mal que se presenta en el documental es el «topless», con la competencia y la necesidad de adaptarse. Bueno, ya se hizo en Europa mucho antes del auge del destape español, y por poner un ejemplo concreto Margaret Kelly “Miss Bluebell” lo instauró como parte del atractivo de las “Bluebell girls” en el París de 1970. Algún día tenia que cruzar la frontera bajo el pretexto de la apertura política aunque fuera en función de tarde y no en un cabaret debidamente calificado. Mostrar las tetas (en un contexto elegante) como saber llevar las plumas son los talentos de las criaturas inalcanzables en los escenarios próximos.

Llevar carne fresca a las ferias municipales a razón de 7 funciones diarias, es algo que no entra en mis estándares de espectáculo. No me salen las cuentas de las horas de una jornada laboral, (maquillarse, vestirse y recoger también es trabajo) así que suena más a explotación. Por muy bien que pagase Manolita, haciendo del ansia y la oportunidad el pretexto de tantos y tantos trabajadores, los más beneficiados fueron como en todos los teatros portátiles, los llamados “cabezas de cartel” o primeras figuras y los empresarios.

A Manolita Chen le reconocen mucho mérito como artista y como empresaria, quienes más interesados están en preservar esa crónica de una España comida, bebida y reída en las ferias, con sketches y situaciones «a la carta» del proletariado, su ávido consumidor. Claro que se usaba a las mujeres con humor de dudoso gusto y estética que rozaba lo sórdido, cosa que hará menear la cabeza y repartir opiniones que rayan la denostación a todas estas feministas dispuestas a derribar a otra mujer por ser libre de elegir lo que hacer sobre un escenario.

Yo no fabulo. No invento y no me confundo. Ya sabéis que, por lo general, escribo sobre lo que vivo en primera persona, es mi memoria, mi experiencia y me pertenece.

Conocía a Paco y Reme que cuentan su historia en el documental y que antes se hicieron llamar Franky y Mary «Dúo español» desde Sant Martí, Barcelona entre los años 1975 y 1977 aproximadamente. Actué con ellos en varias ocasiones y gratis, para “hacer o coger tablas”, como componente del Ballet de Isa Moren, que también aparece en la foto, yo estoy detrás bajo la letra M, en lugares como el “Niu d’art Club Amigó” en Barcelona.

En esos años, la academia de ballet estaba situada en la calle Cantabria nº64 y la dirigía el padrino artístico de Isa Moren, así lo presentaba ella misma. Era un aristócrata de Barcelona llamado J. Figueras J. Este individuo, con un carácter atormentado, irascible y muy violento, le había costeado sus estudios desde niña e invertido en la academia y no tenía ni idea de danza ni de pedagogía. Ambos nos llenaban la cabeza con ideas de éxito y sacrificio total en pro de la danza, básicamente nos tenían engañadas con promesas incumplidas y garantías de calidad que brillaban por su ausencia. «El director» vivía también, de algunos negocios industriales y cobraba por haber repatentado un famoso invento de Alejandro Finisterre aprovechando que estaba exiliado y que llegó a atribuirse como suyo; el futbolín.

Además en los años 80, Figueras se hizo famoso en la prensa nacional por querer demandar a RTVE, ya que en su juventud había estado vinculado a unos hechos trágicos, y se veía identificado en un episodio de la serie «La huella del crimen», dirigida por Pedro Costa. Esta información está en la Hemeroteca. RTVE se vio obligada a cambiar el nombre de este individuo, para garantizar que la demanda no fuera a más.

«Paco y Reme» el «DÚO ESPAÑOL» del Teatro Chino de Manolita Chen, con el Ballet de Isa Moren, en el Club Amigó 1978 (Foto Audenis).
«Paco y Reme» el «DÚO ESPAÑOL» en el documental «CHEN», 2012 RTVE.

Una de las particularidades de bailar con este grupo «El Ballet de Isa Moren», también llamado «Ballet de cámara de Barcelona» y «Condal Ballet», fue la de tener que pagarse cada una sus trajes y zapatos. Bajo la responsabilidad de estos tutores artísticos, sufrimos diversas amenazas si no acudíamos a algún bolo que nuestros padres no consideraban adecuado, como por ejemplo tener que compartir el escenario con la actuación de chicas strippers en la discoteca Tuthankamen en Castelldefels.

No había nada más que pudieran ofrecernos en la academia, a 3.500 pesetas mensuales (21 €), tomando 2 clases semanales de ballet, otras tantas de español, ensayando sábados y domingos. Nada más que las varietés de verano. Y de este grupo solamente yo, perseveré.

Número moderno «Shaft», Ballet de Isa Moren 1978, en el Club Amigó (Foto Audenis).

Nosotras, las seis chicas más mayores, (en la foto de moderno, morena, estoy detrás a la derecha) fuimos las precursoras del “Petit Ballet de Barcelona”. Con esta generación comenzó el pisar el escenario, aunque con notables carencias.

Debido a sus considerables disputas y un ambiente nada educativo que relato fielmente en mi libro, las alumnas abandonamos la academia y a Figueras, marchando con Isa Moren al local donde daba clases de música la entrañable señora Ana Cuadrat, en la calle Mogent muy cerca de la Rambla de Prim. Posteriormente, por consejo y gracias a la directa intervención de la familia de la pequeña alumna Ángels Oliva, llegamos a la AA VV Sant Martí de Provençals que ya gestionaba el edificio Gaudí, actual Centre Cívic Sant Martí, siendo su presidente Manuel Martínez.

Cuando las primeras compañeras de mis inicios académico-faranduleros, (ver este enlace que amplía la historia) desaparecieron en busca de su futuro inminente ya fuese laboral o familiar, me quedé como la más mayor con 18 años junto a dos compañeras; Gina y Elisa Mª. Todas las demás chicas tenían entre 7 y 16 años. Entonces todavía nos llamábamos «S’Condal Ballet». Puntualmente se sumaron otros tres; Montse, Maite y Primitivo, un chico que conocí en las tardes de la discoteca Camelot, mayores de edad, aunque ya como profesionales hicimos pocas galas.

«A Fifth of Beethoven» – Coreografía de Carolina Figueras Pijuán – S’Condal Ballet de Isa Moren – 1979 en Institut Joan d’Àustria actual «Auditori de Sant Martí» (Foto Audenis)

Hice coreografías, compuse vestuarios completos y enseñé a las chicas a maquillarse, según consta en muchos programas de mano hasta el año 1981.

Programa de mano de S’Condal Ballet de Isa Moren – 1979-80

En junio del año 1981 mi coreografía «Tico-Tico» nos colocó junto a un fragmento de «El lago de los cisnes» obra de la profesora titular, en 2º lugar/premio en el programa concurso de TVE “Gente Joven”. Parte de mis números, hechos con tanta ilusión, se utilizaron en aquellos tiempos de actuaciones para Hogares de Ancianos; la Maternidad; el mencionado Club Amigó; la discoteca Camelot y el Salón de la Infancia y la Juventud. Muchas actuaciones en el teatro del Instituto Juan de Austria que ahora es «Auditori de Sant Martí» y otras en el teatro de «La formiga martinenca». Además hicimos matinales en el restaurante-espectáculo Caesars’s en la Torre Catalunya, el anfiteatro del Parque de Atracciones de Montjuic y algunos fines de fiesta de las revistas de Sara Montiel en el teatro Victoria.

S’Condal Ballet de Isa Moren / Petit Ballet de Barcelona – Ensayo para el concurso «GENTE JOVEN» RTVE, 1981. Escola de dansa de Isa Moren en la calle Agricultura, Sant Martí.

Estuvimos trabajando a diario en la Sala de Fiestas «Savoy» de Palamós durante el verano de 1981, como «S’Condal Ballet», con 3 compañeras menores y Nando Buzi, un tipo de nulo talento artístico.

Programa y Publi de la Sala de Fiestas «Savoy» de Palamós – S’Condal Ballet de Isa Moren 1981. En la foto de izquierda a derecha en el trío de niñas con bastones; Rosa M., Esther L. y Carmen S. Diseño vestuario y coreografía de Carolina Figueras Pijuán. En la foto acrobática la niña María José I. y Nando Buzi.
Petit Ballet de Barcelona – 1981, Sant Martí (Foto Lorenzo Fuentes). Al final de la página pongo el resto del programa de mano, por si alguna estimada compañera no lo tiene.

Estoy en esta foto mural que muchas personas de Sant Martí reconocen, (en el centro con cabello corto), durante muchos años «marca de la casa» y que está incluida en el libro del Aniversario de la «AA VV Sant Martí de Provençals».

Cuando comencé a actuar era menor, lo hice expresamente con un permiso paterno validado por un juez, para actos puntuales pero de ninguna manera estaba permitido trabajar a diario. La ley obligaba a tener 18 años cumplidos para hacer espectáculos y trabajar de noche a diario y sigue vigente en 2023.

Después de casi 9 años estudiando y por las circunstancias violentas que aceleraron mi desaparición de la escuela de danza, previa denuncia con parte médico en el Puesto de la Guardia Civil de Palamós, por agresión física (no sexual) de N.B., siendo componente del Ballet S’Condal, totalmente desamparada y humillada ya que todos los adultos implicados en aquellos hechos me denegaron el auxilio, fui simplemente obligada a abandonar la escuela y el ballet. Para mayor vergüenza, la persona en quien más había confiado y más había sido ayudada por mi madre, por mi y por otras personas nobles y sencillas, estuvo dando unas explicaciones, justificando mi ausencia repentina, a cual más falsa como que estaba enferma, a mis compañeras y sus familias. Además, en un entorno vecinal tan pequeño hizo sufrir innecesariamente a mi familia con rumores sobre mi decencia cuando ya estaba dedicada al espectáculo en el Paralelo de Barcelona. No obstante, no guardé rencor y me porté como una amiga durante muchos años.

En septiembre, algunas de mis coreografías se aprovecharon para el invento de Colsada y Balaguer “La Olimpiada del Humor”, con el ballet infantil y juvenil “Pequeñas estrellas”. No sé cómo se lo montaron todos los implicados a base de chanchullos con «documentos firmados» por los padres, que tenían el mismo valor que los billetes del «Monopoly» en el maletín de la Señorita Pepis, para mantener en cartel el ballet de niñas terminando de actuar a las 2 de la madrugada en el «Savoy» de Palamós y para llevar al teatro una Revista con las «Pequeñas estrellas» que eran las mismas componentes menores del «Petit Ballet de Barcelona» y que aparecen en la foto superior, contando con el aval adulto, pues aquello no había por donde cogerlo, de Amparo Moreno; Jordi Vila; Goyito Ferrán; Kimbo y Jennifer Lee.

En ese momento ya estaba alejada de aquello, en la Revista de Colsada en gira, aunque era la creadora de un tercio del repertorio, especialmente el inicio «Tico-Tico» y el «Finalísimo Brasileño», incluyendo el diseño del vestuario. Los padres de una de las niñas tuvieron el detalle de regalarme una entrada para entrar a ver aquello a lo que dediqué muchos meses con sumo cariño y abnegación,sin imaginar que un día estaría en manos de los empresarios más poderosos de Barcelona, totalmente ninguneada y que no vería ni un duro.

Nunca he necesitado añadir mi experiencia profesional en la academia de ballet como monitora de jazz dance ni como coreógrafa del citado grupo a mi currículum. No existe. No merece mi crédito.

Al encontrarme absolutamente sola en la exploración de mis posibilidades artísticas y profesionales, empecé de cero y aprendí todo lo necesario para abrirme camino en la danza y el espectáculo con otros profesores que adoro como Máximo Hita, Poppy Scott y Betty Brown en el famoso «Cadaqués Center» de la calle Madrazo. Conocí la base y la verdad de este oficio en el teatro, cobrando, trabajando con ilusión y pasión, aprendiendo con los coreógrafos y compañeros bailarines más profesionales que yo.

Ahí queda en los programas de mano y carteles de actos pasados un testimonio indiscutible; el paso de mi madre confeccionando el vestuario y mi apasionado trabajo creativo.

Elenco de «LA OLIMPIADA DEL HUMOR» 1981 – Petit Ballet de Barcelona / Pequeñas estrellas – Empresa Colsada-Balaguer, teatro Victoria. Todo el vestuario del ballet (visible), diseñado por Carolina Figueras Pijuán y confeccionado por Pilar Pijuán Alcázar.
Propaganda «LA OLIMPIADA DEL HUMOR» Petit Ballet de Barcelona / Pequeñas estrellas con Colsada-Balaguer 1981, Teatro Victoria.

Incluyo aquí el recorte de prensa de La Vanguardia, 5 de septiembre por J.S. que «salva» uno de mis números más repetidos, aprovechados en mi ausencia y que dice así: “Pero atención, la sorpresa de la noche viene dada por un ballet infantil. No habrá quien piense en un final de curso de escuela. Con un acierto infinito, de modo especial en el brasileño apoteosis en el que, bajando al patio de butacas, llevan o intentan llevarse al respetable a compartir la escena. Suyo es el triunfo de la nueva opción de la noche barcelonesa”.

Crítica de «LA OLIMPIADA DEL HUMOR» 1981 – Pequeñas Estrellas / Petit Ballet de Barcelona. La Vanguardia.

Volviendo al Teatro Chino de Manolina Chen. La última vez que coincidí con Paco y Reme, posiblemente en el año 1983, me los encontré en el Paralelo y les iba muy bien. Eran buena gente, currantes como lo hemos sido la mayoría.

Tengo compañeras bailarinas/coristas, de sólida formación artística que han trabajado en portátiles y han hecho más de 3 funciones diarias. Yo lo hice solamente una semana, acompañando a los Hermanos Calatrava como showgirl de su repertorio, junto a Esther G., participando en la presentación y final del ballet, con una producción de Juan Ruiz para los Pilares en Zaragoza y dije que nunca más… eso durmiendo en el Hotel Corona de Aragón, a un precio prohibitivo pero necesario para mi salud y no en una caravana en pleno meollo de la escandalera de la feria, con las bocinas de las atracciones y los altavoces de los feriantes en cada uno de los puestos. Ya había pasado anteriormente por las dos funciones y la “golfa” de los sábados en el Apolo de Barcelona con Colsada en 1985 y me resultaba insoportable retocar el maquillaje e iniciar la tercera función, así con un entusiasmo fingido y encima para dar ejemplo como capitana del ballet, por mucho que amase mi profesión y me pagaran un extra. Por cierto, en aquella época estaba de vedette en el Arnau, la actriz Neus Asensi.

Luego existe esa leyenda de la familia feliz, que no lo es, en el teatro. Esa íntima reflexión que muchos compañeros se hacen, con el balance de tantos momentos maravillosos y las putadas que todos tuvimos que aguantar. No, no lo hacíamos por sobrevivir, pues teníamos recursos para mejorar nuestras vidas si de verdad quisiéramos abandonar. La cabra tira al monte, es un impulso superior al entendimiento. Lo hicimos porque la inversión en aprender esta profesión no podía irse por el desagüe de la decepción con alguna mala experiencia. Eso pasa en todos los trabajos y ámbitos.

En cuanto a los lectores del “Club del pensamiento positivo”, que se quedan con lo bueno, solamente digo que lo que te enseña y curte, lo que te diferencia de los demás conlleva algo negativo, por lo que lloraste o hicieron daño a tu familia, es un peaje ineludible. Lo refiero cuando me hacen entrevistas: “es mi viaje desde la inocencia hasta la experiencia”, desde el tutú y los bolos de principiante, hasta el descubrimiento de la mujer de espectáculo con los tacones de 8 centímetros y los biquinis de strass. Poder femenino y libertad.

Al teatro se va a luchar por uno mismo ya que es, de todos los lugares artísticos, el espacio que menos solidaridad alberga y donde más peligra tu puesto. Ese sustento nunca corresponde a lo que vales y quienes lo manejan lo saben. Te estafan la seguridad social; las horas de descanso; las dietas. Te quedas sin cenar o sin dormir… por una mala gestión, tienes que soportar el acoso y callar por mucho que protestes o cobras cheques sin fondos. Pero lo amas. Nunca miré hacia otro lado, quise aportar y hacerlo mejor para mis compañeros pero no tengo, aunque habría valido para ello con el apoyo adecuado, alma de mártir sindical. Así  que lo hice, doté de cierto bienestar a mi propio ballet que afortunadamente me salió humana y profesionalmente de lo mejor.

Abstención necesaria; es inútil aconsejar y opinar sobre lo que otro debería hacer o cómo podría afrontarlo cuando se está valorando si seguir o dejarlo.

El pasado no vuelve, siempre está ahí, aquí…como el presente. Es legítimo que exponga mi vida, mis fotos y mis recuerdos sin cortapisas ni sesgos a conveniencia de personas ajenas que nada saben, mucho juzgan y más tienen que callar. Y el caso es que todo fue obra del amor, a mí misma, al arte, al escenario y a los demás.

Manolita Chen, pertenece a ese pasado de las varietés, y ustedes me perdonarán… mejor que no se repita. Me conmueve, por ese sentimiento harto conocido de habernos jugado la vida en la carretera. Sinceramente, cansa, hasta pensarlo. Conozco compañeros que se quedaron en el camino sin tener derecho a jubilación ni a una vida digna, no digo rica, sin penurias cuando los focos se apagaron y el cuerpo ya perdió el turno de lucirse, la voz la fuerza de alegrar y el alma las ganas de soñar.

Quedan los concursos de talentos y los artistas serios, se van. Los entiendo.

Estuvo bien, fue fantástico pero yo no volvería.

Programa (cara exterior) Petit Ballet de Barcelona (foto Lorenzo Fuentes) alojado en 1980 en el «Edificio Gaudí»,con la AA VV Sant Martí. Actual Centre Cívic Sant Martí.
Programa (cara interior) Petit Ballet de Barcelona (foto Lorenzo Fuentes) alojado en 1980 en el «Edificio Gaudí», con la AA VV Sant Martí. Actual Centre Cívic Sant Martí.

REPERTORIO coreográfico, nunca remunerado, que creé con la complicidad de mis queridas compañeras y niñas, que aparece en estos programas:

Broadway Melody (Night & Day) – Petit Divertiment – Baúl clandestino – ¿Te quieres casar conmigo? – Festa Brasilera – Un día en cualquier lugar (+ libreto) – Signo Maléfico (sólo libreto, registrado).

Otros números que realicé y no constan: Tico-Tico – Mein herr, CabaretA Fifth of Beethoven Smoke gets in your eyes – La cumparsita – In the mood (para la orquesta del Colegio Alpe en Gente Joven RTVE) – Temas de los cantantes infantiles Zipi y Zape (Patxi y Luigi Valtuille).

GENTE JOVEN 1981 «Tico Tico» vídeo propiedad de Mónica Sentís.

Coreografía y diseño de vestuario, Carolina Figueras Pijuán. Al finalizar el vídeo doy el correspondiente crédito a mis compañeras. Algunas recuperadas con los años y gracias a las redes sociales, otras para siempre perdidas.


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Publicado por Carolina Figueras Pijuán

Directora artística. Coreógrafa & Creadora. Educadora. Experta senior. Autora del libro 'Memorias de una corista'.

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