Triunfar en la imitación

En 2019 pudimos ver la miniserie titulada Verdon/Fosse (o al revés según el anunciante), sobre la vida de la artista Gwen y del coreógrafo-director Bob. Una historia realista con unos elementos dramáticos y estéticos fieles y que a muchos, conocedores, nos removieron. Nuestros padres recuerdan de su película Cabaret de 1972 y este fue miSigue leyendo «Triunfar en la imitación»

El arte merece seria atención.

Hay cosas en el arte visual que tienen solución, pero no se aplican. La primera es permitir comer palomitas en una obra de teatro. Es inadmisible pagar una entrada nada barata y escuchar masticar al vecino en platea. Es irrespetuoso para los actuantes y salvo qué sea una escena de ‘La rosa púrpura del Cairo’,Sigue leyendo «El arte merece seria atención.»

No persigas sueños, domínalos

Hace unas semanas, Lamberto García, querido compañero en batallas lejanas, director coreógrafo y coach de artistas lanzaba a los candidatos de castings, un aviso ácido en su perfil de Instagram. Era una cosa así como que cuando acudís en busca de una oportunidad a esta audición tan anhelada, os sorprendéis de que no os acepten.Sigue leyendo «No persigas sueños, domínalos»

Esto no está pagado (Territorio Comanche)

Habrá quién cuestione el por qué seguíamos en el espectáculo si tantos problemas había en los años 80. Impagos; humillaciones gratuitas en ensayos; malos compañeros con demasiados espolones; viajes ilegales en día de descanso durante la gira; sueño no reparador en el autobús; soledad a pesar de estar rodeadas de gente en camerinos destartalados, plenosSigue leyendo «Esto no está pagado (Territorio Comanche)»

Danzad, danzad malditos

Durante el siglo pasado, sin avalancha de TikTok aunque con la posibilidad de ver una televisión estricta, las niñas rusas y ucranianas tenían una visita obligada al teatro de ballet clásico. Cuando habían contemplado el lucimiento de las más privilegiadas bailarinas, se les preguntaba si querían ser cómo ellas. La tentación llevaba en el paqueteSigue leyendo «Danzad, danzad malditos»