Evidentemente, Jane Russell y Marilyn Monroe, aquellas divas fotografiadas en el set de «Los caballeros las prefieren rubias», jamás pisaron nuestro camerino. En una gira de los años 80, con cualquiera de los ballets, compañías o shows que todas conocemos, el ‘glamour’ que ellas representaban estaba, para nosotras las coristas, rigurosamente guardado bajo llave hastaSigue leyendo «Artistas; normas, tablillas y sanciones»
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De la Reputación al Reel
Primero fue el mantra publicitario: «Si no te ven, no existes». Una consigna de marketing que, trasplantada a este presente digital, mutó en la ineludible máxima: “Si no estás en Internet, no existes”. Y aquí estoy yo, ni nostálgica ni, por favor, vetusta, preguntándome con la calma que da haber existido antes de la fibraSigue leyendo «De la Reputación al Reel»
Atracción a quemarropa en Charly Max
A los diecisiete, la inocencia era solo la reputación que mi maestra de ballet se afanaba en insistir para que se mantuviera. Era como si todo, fuera de casa y de la academia, comportara un riesgo demasiado alto. Mis compañeras del S’Condal Ballet, ya en los dieciocho, se envolvían en susurros y risas cómplices, dejándomeSigue leyendo «Atracción a quemarropa en Charly Max»
El Music Hall de la victoria
En la primavera de 1994, la amenaza se hizo real. Me reuní con los dueños del Galas, los señores Casals, y la abogada Mª Asunción González, en casa Soler. El tema era urgente: evitar que los últimos actuantes residentes en 1993 —el Ballet Español de Mª Carmen Fraga y mi propio Ballet Élite’s Show— seSigue leyendo «El Music Hall de la victoria»
Artistas, no escorts
Cuando llegué al mercado turístico de esta costa, la oferta de entretenimiento era escasa: Divertipark, Galas (donde trabajé varios años) y los hoteles modestos, sin infraestructuras pero con ilusión y proyección de futuro. Después llegó el parque temático, que se presentaba como salvador de la ocupación. Galas se quemó “convenientemente” y Divertipark aguantó unos añosSigue leyendo «Artistas, no escorts»