Bailar pegados, bailar sola

El público siempre lo tuvo claro: me miraban bailar, entregada a la interpretación y daban por hecho que mi vida era un banquete de encuentros fáciles. Me adjudicaron esa frivolidad de escenario, convencidos de que cada abrazo simulado era el prólogo de una alcoba. Creyeron que, por ser bailarina, mi entrega era una mercancía queSigue leyendo «Bailar pegados, bailar sola»

Del Paralelo y aledaños

Al contrario que otras compañeras que, tras asentarse en Madrid, han borrado literalmente su paso por el Paralelo de sus biografías, yo lo conservo como una escuela de profesión y de vida. No solo no me escondo, sino que lo dignifico con cada anécdota, personal o colectiva, tal y como he plasmado en mi libro.Sigue leyendo «Del Paralelo y aledaños»

La Ofensa Prometida o el «delirio» de las 22 entregas

¿Os acordáis cuando a principios de año os dije que me dierais tiempo si aún no os había ofendido? Pues bien, lo prometido es deuda. Aquí va la primera entrega de la temporada, con dedicatoria especial. He recibido la friolera de 22 audios (toda una radionovela de malicia) de una «señora» que, a pesar deSigue leyendo «La Ofensa Prometida o el «delirio» de las 22 entregas»

Una Navidad, más

Con una tía Pijuán que vive en Santiago de Chile y otra Figueras en Cambrils ya no me quedan más familiares de segunda línea. Primas reconocidas y primos desconocidos. Compartimos genes, en una historia divergente que parece alejarse cada vez más. ​Es una fecha extraña donde en mi mente se amontonan recuerdos dispares. En Barcelona:Sigue leyendo «Una Navidad, más»

El día que pude morir

Javier, un buen amigo virtual, me anima a seguir detallando mis recuerdos. Lo hace en un momento en que mi infancia y adolescencia están particularmente vívidas, recién sacadas de esos cajones polvorientos que hacía tiempo no abría. Quizás sea porque he estado comentando hechos familiares significativos con mi estupenda terapeuta, M.A., pero lo que voySigue leyendo «El día que pude morir»