Empoderada se sale de casa

Antes de que Henri Toulouse-Lautrec pintase a la pelirroja Jane Avril en el Moulin Rouge de París. Antes de que Rosa Parks se negara a ceder su asiento y de que Josephine Baker se valiera de su desnudo con un bikini de plátanos para espiar a los nazis. Antes de que Amelia Earthart completara su primer vuelo transoceánico, Dolors Aleu fuese la primera en ejercer la medicina en España y de que Karen Christence Blixen-Finecke escribiera Memorias de África, ya existía el empoderamiento femenino. Buena muestra es la “Revista musical”, importada del estilo francés que tiene más de 150 años de historia y que cayó en desgracia por la falta de contenido adaptado a cada época aproximadamente a finales de los años 80.

Desde entonces, asistimos a la obviedad de la vulgaridad con ruido que pretende ser música, letra que desvirtúa el idioma y videoclips que degradan a las mujeres, sin renovar aquella sensualidad y glamour de las pioneras de la fantasía escénica.

Soy una de esas dueñas de su cuerpo y de su vida, a quienes muchos llamaron putas, por ser bailarinas y coristas, como las féminas maravillosas de las revistas de Florenz Ziegfeld, Jr. de Hollywood. Sin esas pioneras, mayoría en las plantillas de todos los espectáculos frecuentados por un numeroso y fiel público femenino, no hubiera existido el negocio del esplendor teatral en ningún país, generando empleo para la industria meramente masculina de carpintería; decorados; pintura; bisutería, sastrería y zapatería, ni oficio de
luz, sonido y tramoya. Las protagonistas de las varietés y del cine musical fueron la inspiración para muchas amas de casa, secretarias, dependientas y estudiantes oprimidas que soñaban con aquella liberación aunque la presión familiar o social no les permitió escapar de los roles establecidos. Sus hijas y nietas bailan y cantan, por el deseo incumplido, nostálgico, de “yo quería ser”.


El discurso que vende empoderarse con un cursillo de ‘baile sexy para seducir a tu hombre’ —y ¿por qué no al revés?—, una ortodoncia invisible o una cirugía estética me resulta hilarante, como lo sería para mi bisabuela y abuela maternas que pasaron de una vida en la alta sociedad navarra a gestionar su fonda de la Barceloneta.

¿Qué le contarían sobre el coraje y la dignidad a mi abuela paterna viuda con 6 hijos que lavaba y planchaba la ropa de los Carod-Rovira? y ¿qué apoyo necesitaría mi madre, impecable modista y patronista que vistió de ilusión a cientos de niñas de primera comunión y bailarinas?

Cualquiera de nuestras antepasadas, con una guerra civil cercana para más infortunio, acallaría ese eslogan tan cansino por sobreexplotación.

Publicado en DIARI DE TARRAGONA


Hay mujeres desorientadas y pésimamente educadas en la docilidad para fracasar con el soniquete: «Tú no puedes». Si alguien se atreve a decirlo, teme que lo conseguiréis. No permitáis que os desmerezcan y convenzan de una falsa carencia de poder y de baja autoestima. Esos gestos de condescendencia, delatan a abusadores y estafadoras profesionales.

Pertenezco a una generación de mujeres que no han necesitado un ‘coach’ de vida. No consumimos retiros, rituales ni pseudoterapias fraudulentas. No hemos caído en inversiones fallidas de empresas multinivel. No precisamos de un Johnny Castle, como en la película Dirty Dancing, que venga a decirnos: «Nadie arrincona a Baby».

He conocido a cientos de mujeres de toda condición y, coincidimos, ninguna nos hemos empoderado de la mano de otros para disfrutar de nuestro momento triunfal, y menos, a golpe de visa. Tenemos magníficos ejemplos en nuestras familias y, sobre todo,
arrojo para realizar nuestra santa voluntad.

Algunas artistas hemos ganado más que los compañeros hombres y nuestra reivindicación ha sido el reconocimiento de la decencia y el respeto profesional. Siempre hemos sabido que ‘empoderada, se sale de casa’, es un estado natural de la femineidad y, además, identificamos a las luchadoras que cambian la desigualdad de género aunque no se manifiesten vestidas de violeta.


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Publicado por Carolina Figueras Pijuán

Directora artística. Coreógrafa & Creadora. Educadora. Experta senior. Autora del libro 'Memorias de una corista'.

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