Tu ensayo vital

Si de algo sirve haber estudiado en la danza y trabajado en la escena es el desarrollo del ensayo. No solo de buena voluntad se solucionan las cosas. Hay un ritmo, una dinámica interna que a veces escapa a las personas, como poniendo las piezas del puzzle en el lugar, sin que apenas podamos interferir en ellas.

En los ensayos de pura vida, esto es, sucediéndome situaciones y afrontando realidades he aprendido pronto de los errores, de las correcciones y de seguir el instinto de que no funcionará… o sí. Apelar a la esperanza no es suficiente. Hay que querer cambiar para que suceda lo que creemos que es un milagro y que no es otra cosa que constancia y determinación. La supervivencia. La diferencia. La verdadera voluntad de ser, querer y hacer.

No se trata de conseguir la perfección, sino de disfrutar del extraordinario. Aquello que te hace emocionar, amar, luchar y te lleva allá donde quieres ir y donde nadie más ve nada. Es un poco aquello de predicar en el desierto. No esperes que te entiendan, la elección es tuya, es tu milagro. Haz que miren por tus ojos y sientan por tu corazón y si no puede ser… el tuyo, es otro lugar y en algún momento encontrarás aquellos cómplices que se sumarán a las causas intangibles, profundas ilusiones y sólidas convicciones que como otras personas han hecho, de las aventuras y sueños, una gran caja de regalos para todos.

Este año, mi ensayo totalmente imprevisible y el reconocimiento de mis errores, así como la búsqueda de soluciones ha estado emocionalmente doloroso, pero he aprendido y esto me salvará en el futuro. Un presentimiento contradictorio o incómodo nos salvará de momentos innecesarios porque no creo que hemos venido a aprender por el camino del sufrimiento de ninguna forma. No, a la filosofía de sufrir para merecer vivir y creer que eso que nos ha pasado era obligatorio. No. No. No.

Si sientes, íntimamente que no es bueno para ti y que no va bien, aunque no puedas articular la lógica, ni demostrarlo, sigue a tu instinto. Si crees que no funcionará, no eres negativa, eres intuitiva y tu voz interior te avisa de que o acabas el ensayo, o debutas o renuncias.

Sin incertidumbres y sin contradicciones se vive mejor. Punto. Se vive.

Aunque no hay más Navidad para mí desde que murió la madre, os deseo felices fiestas, sin sustos ni urgencias, ni ausencias. A veces la mejor fiesta es el silencio y la serenidad enfrentando un día más, con los ojos y el alma disfrutando del cielo hacia Poniente.

Os deseo propósitos realistas para volver al ensayo general de la mejor obra de vuestra vida, con todo vendido y el público de pie, por el próximo 2025. ¡Chin, chin!


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Publicado por Carolina Figueras Pijuán

Directora artística. Coreógrafa & Creadora. Educadora. Experta senior. Autora del libro 'Memorias de una corista'.

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