¿Invenciones saludables?

Hace muchos años que en la vida rutinaria, el consumismo hace del combinado que no se bebe ni se come la moda obligatoria para todo el mundo que quiera estar en el día, y no quedar como un bobo ante la sociedad. Empezó, si no recuerdo mal, con el champú de cabello que llevaba incluido el suavizante cuando, evidentemente, los elementos químicos son totalmente contradictorios: si lava no suaviza y si suaviza no lava. Era como hacer un batido de leche, cacao y magdalenas y afirmar que esto era lo mismo que masticar la tierna magdalena y darle la oportunidad de crear la mezcla con el líquido y favorecer el placer gustativo y mental que produce. Si no me creen, hagan un intento con la batidora  usando bebida de vermut, berberechos, mejillones, patatas fritas y olivas dentro de una botella y díganme si les parece que ‘hace muy de domingo’ o es un invento de dieta cara e inútil, tanto como el gran engaño de los smothies, que lo único que consiguen es una orina más cara, sobresaturada de vitaminas que el cuerpo elimina inmediatamente y un derroche alimentario, dado que nadie se come un kilo de espinacas, zanahoria, avellanas y chía para cuidarse. Esto tampoco nos salvará de la enfermedad más temida.

Estas modas en manos de las secciones de I+D y marketing, de poner todo en una coctelera y a ver qué sale, si cuela y quien pica, también llegaron a la música y la danza con la confusión, perdón, fusión de las terapias dudosamente saludables y el ejercicio físico altamente atrayentes. Os explico los más estrafalarios inventos. El aquamaster, que pretende ser superior al aquagym, una práctica de enseñanza para la cual se exige un título deportivo, donde unas personas dentro de la piscina intentan seguir el ritmo de la monitora, que se mueve en seco y, por lo tanto, sin fricción o resistencia del agua, con música muy rápida. La escuela de sirenas desacompasada raya el ridículo y es peligrosa. Por experiencia docente, os aseguro que el ritmo de 120-140 b.p.m., al estilo techno/trance, más propio de una fiesta rave y muy atiborrados de sustancias excitantes, no es lo mejor para la salud de señoras de cierta edad intentando controlar un cuerpo rígido o tocado por artrosis y hernias.

Hace unos años, la gimnasia de las camas elásticas individuales que vendía descaradamente, el favorecer el drenaje linfático fue la gran pesadilla de clientes engañados por la percepción de recuperar la vitalidad de una forma divertida, y los convirtió en pacientes de larga duración de traumatología. El caso estuvo a punto de hacer tambalear la economía de los seguros médicos de los Estados Unidos.

El yoga, que es una filosofía de vida, como los ejercicios asiáticos y las artes marciales, la natación y el ballet clásico (sin excederse hacia la profesionalización que puede caer igualmente en deformación severa) tienen la misma estructura técnica y base correcta para el cuidado coherente del cuerpo.

Conozco varios casos de personas que habiendo practicado Pilates han pasado por el quirófano con graves problemas a las espaldas por mala práctica. En este abanico de gimnasias y terapias falsas aparece el Yogalates, una invención poco respetuosa con sus raíces de método muy estricto, controlado por maestros serios y no recomendable para todo el mundo como producto de salud, basado en la ignorancia de quien cree que se cuida.

La degradación, el abuso comercial y la poca ética también salpica el aeróbic cuando escucho decir “padebure” o “bolchenx” ( pas de bourrée, del ballet, y ball change, del jazz, he hecho miles) a una monitora que ni sabe el que es. Prueben a hacer una búsqueda en video, no tiene nada a ver.

Como con las noticias, antes de poner su cuerpo en manos de una moda, contrasten la eficacia, es un consejo de amiga invisible, por aquello de los grupos de regalos de Navidad.

Si alguien quiere hacer el batido de cava y turrón, como prevención dietética, ya les digo que no… que a comilones y glotones, no nos gana nadie.

Gracias para leerme, no es por molestar.


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Publicado por Carolina Figueras Pijuán

Directora artística. Coreógrafa & Creadora. Educadora. Experta senior. Autora del libro 'Memorias de una corista'.

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