El hilarante teatro de proximidad

Pensaba que sería un domingo más, casi anodino, pero ha resultado de un despertar hilarante, suerte que ya había desayunado si no me atraganto de la risa. Me aparece en Facebook, la red de los viejunos —según un chaval de veintidós años que conozco— una publicidad que dice: ¿Has ido a un teatro de proximidad? Esta es la señal que estabas esperando.

¡Oh! ¿También hay teatro de proximidad? Entonces y hasta ahora ¿qué ha sido el teatro? Aquel de media platea al estilo de la frase mítica del presentador de music-hall: «Somos pocos pero muy avenidos», y el anuncio con grandes letreros en la fachada o en la web, de «Última semana» (por pérdidas de taquilla más que por compromisos contractuales).

Aquel teatro de casal de barrio, de corrala, de carpa ambulante, de antiguas carretas y de furgonetas con actuaciones en la calle, allí donde las compañías, grandes productoras y franquicias de obras famosas, no están ni se los espera. ¿Qué ha sido de la escena profesional conocida, hasta el sorprendente eslogan de este teatre que batega (teatro que late)? ¿Solo resiliente? ¿De lejanía? ¿No sostenible? ¿Le han hecho una reanimación cardíaca y ahora la salvarán?

Nosotros sus trabajadores sin distinción de género como directores; cantantes; actores; técnicos, compositores; diseñadores de vestuario y decorados; acróbatas; músicos; humoristas; magos no tan pop, bailarines y coreógrafos obligados a coger la maleta, no somos producto de «Kilómetro 0». ¡Vaya! Los contratos se acaban, las obras cambian. Esta industria del espectáculo o de la cultura, no garantiza la estabilidad de casi nadie. Pregunten a los alumnos de las caras escuelas de artes escénicas en sus zonas de confort, hasta dónde han tenido que ceder y como de lejos han tenido que ir, para conseguir un puesto de trabajo tan efímero.

El público… que se traga este eslogan ¿qué es, a nivel intelectual, para quien hace un anuncio así? No os lo diré. ¿Los que callan ya están en este nuevo ajo? ¿Qué será lo próximo? Lap theatre (sesión privada en un reservado con contacto físico). El humor está en la publicidad, una vez exprimida la teta de las subvenciones con tanto bodrio que ha circulado por nuestros teatros locales, no los infravaloren.

Gracias, ‘On el teatre batega’ por darme tema para este artículo. Efectivamente, esta es la señal que estaba esperando, aquí han acertado. Soy mucho de «Quiero creer» ( I want to believe) el verdadero sentido de esta frase basada en los ovnis y en los extraterrestres. Posiblemente, por asuntos como este que me hacen escribir por no callar. Como quiero ser una blogera seria no voy a poner emoticonos, pero me permito la licencia de describirlos: carita de risa, carita de risa con lágrimas, bailarina de flamenco, payaso, 100, carita con ojos que se salen, confeti y flecha top.

El invento del siglo XXI y hecho en mi comunidad autonómica. ¡Sois los mejores! Ni la canción del musical Barnum, «Cada minuto nace un tonto», os supera. Ah, y hablando de inventos, ya no somos viejunos, ahora somos de la «sexalescencia», ¡pardillo centennial!


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Publicado por Carolina Figueras Pijuán

Directora artística. Coreógrafa & Creadora. Educadora. Experta senior. Autora del libro 'Memorias de una corista'.

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