Me hubiera encantado ver mi libro en una librería o sección de libros, claro que sí. Pero si de algo me ha servido ser artista y productora de shows es, imaginación aparte, contemplar la realidad y valorar las posibilidades. Podemos querer a un espectáculo, una coreografía o un libro propio como a un hijo “creativo” pero no engañarnos. Los grandes nombres de la literatura tienen detrás una editorial que apuesta por ellos, un sistema de promoción y además escriben artículos o páginas en la prensa. Este libro no iba a hacerme rica, pero sobre todo no iba a envejecerme y desanimarme, yendo a “puerta fría” esperando la respuesta adecuada. Siempre digo que cada día “pasamos el casting”, todos. En el trabajo. Con las relaciones. En la sociedad y todos sabemos lo que significa no caer en gracia o que te subestimen en algun momento de nuestra existencia. Tenía una artrosis de cadera muy pesada, que me deshabilitaba y me robaba parte de la energía diaria.
Tengo que decir que cuando terminé de escribir esta historia basada en mi vida profesional, “ el viaje desde la inocencia a la experiencia” en el terreno del baile y el show comercial, estaba en pleno duelo por el fallecimiento de mi madre y publicarlo era la promesa que le hice 4 días antes de morir. Aunque leyó el borrador, capítulo a capítulo en la pantalla de su portátil, nunca ha podido ver la publicación. Esa es una espina, una tristeza, que como un clavo y por mucho que arranques de una pared, queda el agujero. Nada, ni con “aguaplast”, una cicatriz que me acompaña sin pensar en ello, forma parte del “viaje” pues la experiencia no ha terminado.
Por las “causalidades” extraordinarias, Javier Llanos director de teatro y del programa de radio “La gatera” de Canal Extremadura me puso en contacto con un editor. ¡Zas! Era demasiado bonito y de verdad. El editor me atendió muy bien y en aquellas fechas, tras enviarle el documento PDF, me emplazó para septiembre pues estaba con las ferias de libros y todo ese montaje que escapa de mí, ya bastante tengo con el engranaje del teatro y de la televisión, e incluso en eso es posible que me quede fuera por falta de práctica en los últimos años. Las cosas que yo viví ya no se hacen así. Tras las entonces denominadas “audiciones” me dijeron tres veces: “Ya te llamaremos” y ¡Oh cielos Oh!… me llamaron y nunca más tuve que pasar pruebas. Eso sí que era un “corta y pega”, vital, saltar de un trabajo a otro por la buena reputación.
Llegó septiembre y el editor, estaba ocupado en lo suyo. Me sentía incapaz de insistir y no dije nada más. Como tenia Amazon Prime, podía leer libros digitales de préstamo y cayó en mi tableta uno de Roberto Augusto, que cambiaría mis expectativas; con las pautas de la auto publicación en su plataforma.
Ya antes había explorado el poder publicar en esas editoriales donde te facilitan autoeditar 100, 300, 1000 libros y tenerlos en stock. De ninguna manera quería almacenar ni pasar por el proceso de vender uno a uno. Me hice con el programa de KDP, maqueté el libro y lo subí al servidor de Amazon. Un día, sin esperar la llamada del editor de Madrid, movida por uno de esos impulsos como cuando producía mi «Ballet Elite’s Show» en Barcelona y «Carol & Co», en Salou en los años 90, le dí a la tecla y comenzó el proceso de “dar a luz”.
Mientras esto sucedía avisé al amable editor, disculpándome, diciéndole que no había sabido esperarle. Ni tampoco a una posible decepción que me venía bastante mal, pues tras mi madre, falleció “Droopy” nuestro perro. Escribir ya fue una catarsis, un ordenar las piezas sueltas del puzzle que en su momento no pude y me sentía en el precipicio emocional. Sería la suerte del principiante, porque me respondió que le apenaba, que le había emocionado mi relato y estaba dispuesto a publicarlo, quedando a mi disposición para futuras aventuras como autora. Vaya. Podría haber logrado presentar en una librería y ver apilados los ejemplares en un escaparate, después de todo.
No tengo nada en contra del comercio de las librerías, ni de las editoriales, ni de los grandes autores de éxito, ellos también venden en Amazon. Ya un amigo, me avisó de los lectores “anti-Amazon” y de que iba a perder oportunidades.
A pesar de que detesto el uso que se le está dando al “producto de proximidad” en la publicidad, y puesto que estoy de acuerdo con el señor Eudald Carbonell en que “la globalización es el mayor error de la historia humana”, me reafirmo en que soy una autora próxima; A mis compañeros del género teatral, de la danza incluso la elitista; a los estudiosos y expertos del tema; al público que disfrutó de las Variedades de los profesionales (ahora son gratuitas con los concursos de talentos) y a los ignorantes que nos insultaron “de oídas”, por ser mujeres libres sobre el escenario.
He defendido mi profesión y a parte de sus integrantes respetables, honestos y trabajadores hasta el límite de apuntar sobre las graves deficiencias en seguridad laboral como en la zona turística de costa. He defendido el derecho a trabajar y a crear empleo a pequeña escala con mis bailarines en Catalunya, principalmente. He defendido la creatividad y la vocación por encima de otros asuntos personales dejando atrás familia, amigos, ciudades e incluso abandonando España, para realizarme tal y como quería ser respetada y valorada.No voy a defenderme de cómo, cuándo y donde he publicado este legado personal y profesional de una trabajadora del espectáculo.
Cada etapa histórica, cada zona social, tiene el arte escénico y los artistas que se merece. Como los políticos. Si no hay Varietés ni show comercial, ni revista musical es debido a que por mucho que aplauda, el público es voluble y tal como ama… olvida. Lo que era “glam” ahora es cutre. Lo que era antiguo ahora es ”fashion”. El público se mueve como una marea a capricho de las modas y de los “contenidos” de la televisión, de la política que impera en los Ayuntamientos y del fenómeno “viral” que no significa que algo sea mejor, sino más repetitivo y machacón, esa es la fama actual. Igual que les sucedió a muchas salas de cine y al video-club, con las plataformas en internet todo el entretenimiento se queda en casa, y el espectáculo directo se lo quedan unas productoras y/o agencias, que no responden cuando se les escribe o contestan que tienen sus propios proyectos a 3 años vista.
Así que rebatiendo ese enunciado ridículo de que “los libros se compran en las librerías”… pregunto, solamente pregunto por los mercadillos como el del Mercat de Sant Antoni, los domingos en Barcelona. Pregunto por las editoriales y autores consagrados que venden on line. Pregunto por el beneficio que le queda a una persona como yo, que no es famosa escritora, ni famosa coreógrafa de los “dueños del cotarro visual de turno”. El tiempo no perdona y solo atiende a la inmediatez de las grandes promociones aunque la mayoría solamente sirvan para poner parches a los grandes agujeros que otros clavos han dejado en lo que es nuestra propia cultura. Por eso no sigo tradiciones. Y por eso, menciono a Proust, aquel buenazo nostálgico propio de otra época que buscaba el tiempo perdido. Ya sabemos que en el Music hall, cualquier tiempo pasado sí que fue mejor. La suerte estuvo de nuestra parte pero nadie prometió que duraría siempre.
A ti que tanto criticas la venta on-line que también da empleo a operarios, transportistas y vendedores, esa venta que me permite encontrar sujetadores sin aro y sin relleno de determinada talla sin tener que exasperarme tras visitar 4 tiendas físicas, tan cercanas pero tan inútiles. A ti que no dudas en acudir al centro comercial “próximo” con «cajeros autoservicio» que sustituyen a personas, a comprar productos “made in China” y “made in India” te digo que los libros se compran donde uno quiere siempre que le importe o interese quien los ha escrito. Que se leen en papel o en tableta/libro electrónico, y así lo han entendido las editoriales que como la Banca, siempre ganan.
Si la cultura no ocupa lugar tampoco se estipula que tenga que darse en determinado espacio.
Soy demasiado mayor para que me digan dónde vender o comprar algo que me ha salido de las entrañas en ese harakiri al escribir “Memorias de una Corista; Luces y sombras de las Varietés”. Demasiado joven para tragar con todo que se hace «lema» y casi doctrina hasta el aburrimiento. Dentro de 50 o 100 años, solamente quedará de mí ese libro en alguna estantería y con suerte el ejemplar digital pues a ello me pongo, otra maquetación, otro aprendizaje de supervivencia en Internet.
Me conformo (y mira que soy de poco conformar y menos resignarme). Me compensa.
Este libro ha sido número uno muchos días, en la sección de teatro y musicales, la Big data no miente, ahí están las capturas de pantalla junto a otras obras especializadas.

Gracias a las personas que me han comprado el libro, a quienes me acompañaron en la mesa y en la audiencia, a la apertura y disposición de las instituciones con las presentaciones realizadas en Barcelona y Cambrils, a la prensa y a los compañeros profesionales con sus reseñas que han sabido entender y apreciar este esfuerzo, confirmando esa seriedad por la que se me conoce. Seguiremos… soy accesible, reconocible e incluso amable, respetuosa y agradecida por naturaleza.
A pesar de la tristeza de que mi madre no pudiera contemplar esta realidad que fue dedicada a ella, ya tocaba una alegría…. ya tocaba.
Descubre más desde Memorias de una Corista
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.