Victor Guerrero lleva al frente de “El desplume” en el Antic Teatre de Barcelona algunos años. Cada vez que hace una nueva edición un miércoles de cada mes, me cita via evento de Facebook. Yo le voy contestando; que si no tengo tren de vuelta; que si no me puedo quedar a dormir; que si no me llevan que no conduzco…. y últimamente la razón: la avanzada artrosis de cadera me ha impedido ver a mis amigos/artistas de Barcelona.
Tenía ganas y el pasado 26 de Octubre se dieron las circunstancias para poder asistir. Cuando aprecias a una persona no te debe costar ser objetiva, Victor sigue siendo él, me siento a gusto con su presencia rotunda en el escenario, me complace y debido a la aparición de sus artistas invitados, y para no alargarse, hizo su parte verbal más corta. Pero es él y no hay otro. A Toni Arroyo le había perdido la pista desde que lo viera en Llantiol y de eso hace mucho. En realidad, casi no coincidimos en bolos en los 90.
La visita a “El desplume” me permitió abrazar a Victor, Manuel Castán, Lita Claver y Cristine.
Lo que yo no sabía ni esperaba es que esa tarde-noche, “La Bocas” con su número de Mina, iba a lanzarme con una inmensa felicidad, a un momento sumamente caótico y aventurero de mi vida en la década de los ochenta que no añoro pero no olvido. La esencia del transformismo, imitación de divas, con esa calidad y dominio que es difícil encontrar, salvo algunos artistas que bajo el movimiento “Drag” hacen auténticas obras de arte con sus cuerpos, caras, estilismos y shows.

Me sentí transportada, aliviada de saber que alguien todavía puede presentar un número de aquellos que yo admiré embelesada en mis primeras correrías cabareteras de Barcelona. Hubiera querido otro número más de «La Bocas», y quizás menos explicaciones de otra artista folclórica, a quien no resto el merito, que no alcanzó el éxito en pasados concursos de cantantes y no tener que asistir a esa manida expresión de hacer al público tuyo (eternamente agradecida, entregada) muy “pantojana”; quiero decir que mantener la atención del espectador es un reto y que en este caso tanto Victor como Toni y La Bocas, lo consiguieron.
No quiero construir ni destruir críticas ni artistas, escribo desde el corazón que todavía es mío y desde mi punto de vista como espectadora de un directo, pero estoy adulterada de tablas, cortinas y emborrachamiento del ego en escena. Un micro es un arma de doble filo, hay que llevar guión y caramelizarlo con el sabor del éxito, es inevitable para seducir.
Yo tenía (tengo) un pavor nacido en la «Bodega Bohemia», a ver a artistas muy mayores en inferioridad de condiciones rozando lo decadente que a veces es muy atractivo para algún público y otras burlón y triste, así sin término medio.
Se de compañeros del transformismo que lo han pasado muy mal y una vez, se me levantó una ira muy propia, muy «carolingia», ante una tipa que iba de promotora de talleres para chavales y que me enviaba publicidad no solicitada por e-mail, de una charada que había montado sobre dos viejas glorias del espectáculo en plena decrepitud. La publicidad, era demoledora, me pareció insultante.
No quiero ser testigo de viejas glorias que se desvanecen o se agarran al clavo ardiendo de lo que fueron, frente a quienes se mofan, solamente quiero aplaudirlas por lo que valen.
Los tres artistas que vi en “El Desplume” emanaban dignidad, veteranía y nada de eso a lo que yo temía. Gracias. A Victor por invitarme cada mes de cada año…. y no defraudarme. A Toni por las sonrisas y su chispa recuperada con ese saber del tiempo que es muy de camerinos y de público fiel y a La Bocas, porque realmente a ellos dos los conocía y me los podía esperar pero lo de Mina, por muchas razones me tocó las emociones que en mi caso nunca son comedidas, ya no digo comprendidas. Mejor así.
Me he dedicado muchos años a hacer felices a los demás, gratis y cobrando…. De forma natural o automática…. e independientemente de mis cuitas (que una tiene un pasado con etapas de drama Queen tanto como de locaza y demasiado responsable, seria y prudente). Ante el aviso de que “ si pones tu felicidad en las manos de otra persona lo más probable es que se la lleve”, debo decir que la actuación de La Bocas, por un momento tuvo mi felicidad en sus manos y no se me llevó nada, al contrario, me he quedado con ganas de más.
Esto, en puertas de una operación de prótesis de cadera, era un aliciente y un premio, todo genial. El espectáculo de El Desplume, debe continuar.

Habréis visto muchas radiografías pero como esta ninguna. Artistas, exhibicionistas, al fin y al cabo. Os dejo la RX de mi prótesis de cadera, con un toque de glamour del bikini de paillette gracias al Photoshop. Y otro día os cuento cómo hemos venido mis huesos, incluidos los que ya me han quitado y a los cuales les tenía cariño a pesar del dolor que me producían, y yo a parar aquí.
Sigo en la nube, nostálgica-cálida-sorpresiva, que produjo la magia de Joan Alonso y Mina “Forever”. Me ha hecho feliz, cosa de la que muy pocas personas pueden presumir y conseguir.
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