Viejas fotografías

Aparecimos en esas fotografías, todos artistas, todos trabajando en el espectáculo, celebrando estrenos, cumpleaños y fines de año. Jugando en la parte de atrás, interpretando delante.

Todo tan profesional, tan «puestos» y tan contentos.

Algunas veces eran los momentos más inestables de nuestras vidas, pero ahí estamos retratados comiéndonos el trozo de mundo que nos pertenecía o eso creíamos: durante crisis sentimentales de culebrón, sin objetivos definidos a largo plazo, haciendo equilibrios en la cuerda floja bancaria, sin saber qué contrato vendría después y con quién. Y nada, no pasaba nada. Siempre había un día más para luchar y para darle la vuelta al sol que, mentira, no sale para todos.

Seguíamos asidos a la fantasía hecha realidad, para evitar ese caos que nos amenazaba, nos hicimos expertos en lo efímero y sin embargo, de alguna forma, conseguimos eternizar incluso lo caduco.

No, no miro las viejas fotos, ni releo cartas amarillas, ni he necesitado tomar apuntes para poder describir 30 o 40 años después, lo sentido y vivido. Todo se agolpa en mi mente sin pedir permiso y a veces pesa. No es malo ni bueno, y también llena el corazón de emociones estrenadas que ya no se repetirán.

No hay nada que me rete más que un escenario con cámara negra y luz de guardia. La platea en penumbra, vacía y un camerino con un espejo que no es de cuento y siempre te dirá la verdad.

«Vieja gloria, nunca», decía yo de joven.

Lo mantengo ahora que no lo soy.

Le llaman currículum, las obras que hicimos, la vida que estrujamos en el absoluto presente, y que pasados 5 años, a veces menos, son eso «viejas glorias», que solamente recuerdan quienes vibraron en nuestro mismo tono. Una mezcla explosiva de amor y de rechazo a todo lo que sabíamos y callábamos para no ser arrastrados por la corriente de los que habían perdido la pasión.

La pasión se lleva, no como la cruz de Cristo, se vive y se transmite. Reconozco la pasión en una mirada, pero también el cansancio.

La importancia de todo lo logrado es más pasajera que el aplauso cuando cae el telón.

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MEMORIAS DE UNA CORISTA Carolina Figueras Pijuan AUTORA

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Publicado por Carolina Figueras Pijuán

Directora artística. Coreógrafa & Creadora. Educadora. Experta senior. Autora del libro 'Memorias de una corista'.

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