Con Tania Doris

Fragmento del capítulo 05 Revisitando Colsada

Bastante teníamos con dar lo mejor en aquella obra, en el teatro Monumental de Madrid, cuando fue tomando fuerza una conversación entre los actores, en petit comité. Se aseveraba que una artista muy popular había hecho circular el mensaje de que Tania no era bien recibida y que se fuera de la capital. Venía de una rivalidad antigua, de cuando ambas estaban en una obra de Colsada, y la otra señora exigía que se pusiera a Tania en la última fila. Sería ridículo esconderla, con personalidad sobresaliente desde muy joven, espectacular y alta, para quien, seguro, no todo fue un camino de rosas. Me pareció enrevesado que alguien pudiera articular la maquinaria necesaria para hundir a otro artista ¡Y yo qué sabría! Las manos negras existen. Qué fácil es extender bulos, promover odios.

Aún con el sano juicio de todos los implicados en el bien de nuestra compañía, se dieron por ciertos los signos inequívocos de alguna mala vibración y se tomó muy en serio, tanto como para tener al peluquero Rupert, consejero en sortilegios, tirando agua bendita por los pasillos, camerinos y la platea para ahuyentar a los malos espíritus. No supimos si hacía falta o si sirvió de algo.

Con Tania Doris, Teatro Princesa, Valencia 1983

A Tania le guardo respeto y aprecio. La vi en su sitio, divertida, afable, seria y elegante. No escuché de su boca palabras contra persona alguna.

Angustias, su hermana, me hacía llamar de vez en cuando, y sólo entonces, puesto que tenía aversión al cliché del “personaje que cotillea en los camerinos”,  iba a verlas.

Tania y Angustias captaron perfectamente que mi cometido allí era bailar. No buscaba intimidades y evitaba líos. Al llegar a la puerta, ambas me recibían sonrientes, entraba y comentábamos cómo nos iban las cosas, me regalaban mallas bien cosidas que Tania ya no usaba. Si rompíamos el par proporcionado por la empresa, nos pagábamos las de repuesto. Eran caras, alguna vez cogí el metro para aprovisionarme de las Danskin, las mejores, en El Corte Inglés, y fui asidua de una perfumería que me gustaba mucho, La Japonesa.

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Publicado por Carolina Figueras Pijuán

Directora artística. Coreógrafa & Creadora. Educadora. Experta senior. Autora del libro 'Memorias de una corista'.

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