El casting para Un, dos, tres…

Fragmento del capitulo 07 El espectáculo debe continuar.

Me encontré con la sorpresa de que mi antigua profesora me invitaba a uno de sus festivales. Un pretexto, para pedirme que volviese a la academia pues había montado una segunda en otro distrito. Agradecí su declaración: «Como contigo, con nadie», sin vanidad, con lástima. Me ceñí a la oferta laboral, aseverando, fríamente, que nada que pudiera pagarme sería competitivo o interesante frente al sueldo que era capaz de ganar. Y que además tenía un futuro como artista, por el que había luchado y que no iba a desaprovechar.  Habían pasado cinco años solamente, pero para mí era toda una vida. No era sólo cuestión de tiempo, era yo, a través de mí misma, como las gotas de lluvia sobre la inmensidad del mar, distinto origen, único final. Allí estaba Telmo, convertido en su consorte, quien tuvo que digerir en años venideros, sin mención por mi parte, que sí era válida, estimada o no, comprendida y criticada, ignorada o envidiada, pero nunca marginada. Era yo de pie sobre el mundo que conquisté, muy lejos de todo aquello. Perdurar desarraigada no me permitió aprender citas para quedar como sabionda o adquirir una incultura general aceptable. El ufano, tenía razón en algo, no me adapté a los ambientes oscuros e insanos. Aquella vivencia no iba a arruinarme la existencia pero me había creado una cicatriz. Recuerda: “No vuelvas jamás de donde marchaste”, me dije antes de desaparecer. No era orgullo, sólo autoprotección. Tanto si fracasaste como si triunfaste, no te lo perdonarán. Cualquier motivo banal resurge esos fantasmas del pasado y se utilizan para arañar inútilmente lo que no pueden robarte, la dignidad y el legítimo deber (además de derecho) de ser mejor.

Empecé a ensayar con Tommie y su ballet, Too hot to handle, para volver por Navidad, como el turrón, a Zaragoza. Me acerqué por curiosidad al casting de Un, dos tres, en el Arnau. Me encontré con más de cien chicas tomando el teatro al asalto. Baños, escaleras, palcos, platea… Kim Manning me saludó efusivamente de lejos, tal como es, tal como éramos, y se acercó. Estuvimos hablando como si nos hubiéramos dejado de ver el día anterior. La prueba la llevó a cabo una excompañera inglesa, que se presentó como coreógrafa. Mientras me situaba, me extrañé de aquella contradicción porque reconocí el inconfundible estilo de baile del Gin-Pak. Siempre he aprendido, respetando, el estilo de los creadores, indispensable, para que te escojan. Me resultó fácil. Aquel desfile de candidatas estaba mal organizado, demasiado apretujadas en turnos que no permitían bailar cómodo. Unas vestidas como yo lo hiciese en mi primera revista, con calentadores, sandalias de jazz dance; otras revisteras, con el escote de pierna a la cintura y culo al aire, luciendo tacones.

Cuando bajé del escenario, sin emoción y después de no haber peleado para destacar, me fui andando, como todas, por el pasillo de platea dispuesta a marcharme y sin esperar noticias. Kim, sentada al lado derecho de Chicho, se levantó con un ademán de detenerme. Chicho, sentado, me observó minuciosamente e inició una conversación. 

—Eres Carol, me dice Kim, ¿así que vienes de la gira con Bibi? 

—Sí, señor, y la semana que viene me opero de la nariz —respondí divertida, pero respetuosa.

—Bien, te tendré en cuenta. 

—Muchas gracias, aunque creo que Madrid me cae lejos.

Acabé dándole la mano y lanzando un beso, en el aire, a Kim, que abrió los ojos, sorprendida de mi reacción. Fue instintivo, nadie se prepara una respuesta así para un director de prestigio. Supe, llanamente, que no era para mí. Me auto descarté.

Al ir a cambiarme, al palco del primer piso, comprobé que me habían robado tres mil pesetas. Qué mona la aspirante que hizo limpieza del monedero, me dejó suelto para el autobús.

MEMORIAS DE UNA CORISTA Carolina Figueras Pijuan AUTORA

Registrado en SAFE CREATIVE todos los derechos reservados


Descubre más desde Memorias de una Corista

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Publicado por Carolina Figueras Pijuán

Directora artística. Coreógrafa & Creadora. Educadora. Experta senior. Autora del libro 'Memorias de una corista'.

Deja un comentario